No aceptéis lo que digo simplemente por el respeto que me tenéis; del mismo modo que el oro es puesto a prueba en el fuego, poned mis palabras a prueba en el fuego de vuestra experiencia espiritual.
Todo fluye, todo cambia, todo nace y muere, nada permanece, todo se diluye; lo que tiene principio tiene fin, lo nacido muere, y lo compuesto se descompone.
Los seres son dueños de sus actos, herederos de sus actos, hijos de sus actos; están sujetos a sus actos, dependen de sus actos; todo acto que cometan, sea bueno, sea malo, de aquel acto heredarán.
¡Qué fácil es ver las faltas de los demás, pero qué difícil es ver las propias! Exhibes las faltas ajenas como quien halla un pelo en la sopa, y escondes en cambio las tuyas, como quien hace trampa en el juego.